Siguiendo el hipervínculo

 

El tercer hombre.

Dirijo este poema
(por ahora aceptemos esa palabra)
al tercer hombre que se cruzó conmigo anteanoche,
no menos misterioso que el de Aristóteles.
El sábado salí.
La noche estaba llena de gente;
hubo sin duda un tercer hombre,
como hubo un cuarto y un primero.
No sé si nos miramos;
él iba a Paraguay, yo iba a Córdoba.
Casi lo han engendrado estas palabras;
nunca sabré su nombre.
Sé que hay un sabor que prefiere.
Sé que ha mirado lentamente la luna.
No es imposible que haya muerto.
Leerá lo que ahora escribo y no sabrá que me refiero a él.
En el secreto porvenir
podemos ser rivales y respetarnos
o amigos y querernos.
He ejecutado un acto irreparable,
he establecido un vínculo.
En este mundo cotidiano,
que se parece tanto al libro de las Mil y Una Noches,
no hay un solo acto que no corra el albur
de ser una operación de la magia,
no hay un solo hecho que no pueda ser
el primero de una serie infinita.
Me pregunto qué sombras no arrojarán
estas ociosas líneas.

JORGE LUIS BORGES

Borges en este poema hace referencia al tercer hombre. Para contextualizar, en el diálogo de vejez “Parménides” Platón hace una revisión crítica de su propia filosofía y presenta algunas dificultades que plantea la Teoría de las Ideas. Uno de los argumentos que emplea será retomado posteriormente por Aristóteles para criticar a su maestro; Aristóteles le dará el nombre de argumento del “tercer hombre”.

Resumiendo mucho, podríamos decir que: Platón postula la existencia de una Idea para abarcar lo común en entidades semejantes (por ejemplo, dado que las cosas individuales que llamamos hombres son semejantes en algún aspecto, la Teoría de las Ideas acaba defendiendo la existencia de la entidad universal Hombre); pero la teoría también dice que una cosa individual es lo que es porque es semejante a la Idea de la cual es un ejemplo (así, el hombre concreto es hombre porque es semejante al Hombre entendido como Idea); pero entonces tiene que existir una tercera entidad (“el tercer hombre”) que abarque el aspecto común entre la cosa concreta y la Idea correspondiente;  y de este modo se procedería hasta el infinito. Si bien la relación entre estos conceptos será presentada por otros autores posteriormente como contradictoria, no deja de ser célebremente conocida.

Más allá del problema filosófico, lo que me pareció más interesante es la tensión que plantea esta discusión entre la cosa y la forma. Más en un momento en que he elegido investigar sobre la relación afectiva entre el educador y el alumno y/o el vínculo en educación. Creo que Borges en su poema llega a una conclusión científica bastante interesante, tal vez, sin saberlo. Y es que el vínculo o la relación afectiva entre educador y alumno, no es una forma ni es una cosa sino que es una acción o un “acto” en palabras de Borges. También propone una mirada esperanzadora diciendo que en este mundo “no hay un solo hecho que no pueda ser el primero de una serie infinita”.

Dr. Debora Roorda publicó, en colaboración con otros autores y la Universidad de Ámsterdam, una interesante meta-investigación realizada sobre más de 100 estudios alrededor del mundo; que arroja resultados concluyentes sobre la importancia de las relaciones y/o vínculos entre los educadores y los alumnos. Para resumir un poco, establece una directa relación entre la cercanía de los vínculos y los resultados académicos así como la permanencia en el sistema educativo de los alumnos. Además de que, difiriendo un poco con la literatura más tradicional en pedagogía, agrega que en estas investigaciones dicha relación es aún más importante en secundaria que en primaria. Matizando bastante el concepto de que a medida que los estudiantes crecen necesitan menos del vínculo afectivo con sus educadores.

La semana que viene arrancan las clases. Y sería muy bueno recordar la importancia de desarrollar buenos vínculos en educación. No solo porque son la base de la construcción de la sociedad sino porque, además de saberlo intuitivamente hace mucho tiempo, se ha comprobado científicamente que contribuyen significativamente con el aprendizaje de nuestras futuras generaciones y les permiten comprometerse con su educación a largo plazo. El primer día de clases, el primer taller o instancia de encuentro habremos ejecutado un acto irreparable, habremos establecido un vínculo. Nuestra responsabilidad y compromiso con ello se vuelven ineludibles.

“Ante los jóvenes, los educadores hacen el papel de representantes del mundo, del cual por mucho que ellos no lo hayan construido han de asumir la responsabilidad aunque secretamente o abiertamente, lo deseen diferente de lo que es. Quien rechaza asumir esta responsabilidad no debería ni tener niños ni el derecho de tomar parte de su educación”.
ARENDT, H. (1961 p.291)

Por Leandro Folgar

Bibliografía:

Arendt, H. (1961) “Entre el pasado y el futuro”. Trad. Ana Poljak Ediciones Península, Barcelona.

Borges, J. L. (1981) “La cifra”  , Alianza col. Alianza Tres, p159 Madrid

Roorda D. L. et al (2011) “The influence of Affective Teacher-Student Relationships on Students’ school Engagement and Achievement: A Meta-Analytic Approach” REVIEW OF EDUCATIONAL RESEARCH AERA DOI: 10.3102/0034654311421793 University of Amsterdam

Gracias Marcos por presentarme a “El tercer hombre”.

 

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