Jugando en la reunión

Si bien el 2016 comenzó hace más de un mes, he percibido que afortunadamente los reintegros de las licencias al ritmo de trabajo habitual son paulatinos. Esto es signo de un buen descanso y de que realmente se pudo recuperar energía para afrontar nuevos desafíos. Pero cuando nos vamos sintiendo cómodos asumiendo de a poco el trabajo, buscando no repetir errores percibidos durante la reflexión del descanso, aparece uno de los factores que más afecta la planificación personal del trabajo: las reuniones.

Las reuniones se vuelven fundamentales en un año que comienza, para recuperar y corregir las desviaciones que pueda haber habido con respecto a los objetivos de una organización o un grupo de personas. O para elegir cuidadosamente los caminos a transitar después de evaluar las alternativas posibles. Incluso para sortear, de manera creativa, los callejones sin salida que se hayan encontrado luego de mucho camino recorrido.

La productividad de los equipos que no se dedican ese tiempo se ve considerablemente disminuida y, evitar las reuniones para encarar esos problemas sería catastrófico. Sin embargo, la multiplicación de reuniones innecesarias para descubrir los problemas, más otras para socializarlos, luego otras para analizarlos y finalmente unas más para resolver cómo enfrentarlos tirarán por tierra cualquier licencia o descanso Zen que hayamos podido tener.

Como diseñador de juegos para organizaciones, considero que quienes están a cargo de planificar estos encuentros deberían contar con herramientas para abordar las complejidades de los grupos a través de propuestas lúdicas y colaborativas. Por tal motivo, durante 2016 pretendo compartir una serie de técnicas que he probado obteniendo muy buenos resultados. En este caso, apuntado a la generación de ideas y atendiendo diferentes personalidades.

Juego: Estimulografía

Objetivo del juego:

Este juego es un medio simple para generar ideas, compartirlas y posteriormente construir sobre ellas en un grupo cualquiera. El acceso a diferentes maneras de ver, pensar y hacer puede ofrecer los resultados más variados e interesantes. Sobretodo cuando parece haberse agotado la inspiración y la energía.

Cantidad de participantes

5 – 15

Duración sugerida

30 – 45 minutos

Cómo jugar
  1. En un lugar visible para todos los jugadores, escriba el tema sobre el que necesita que se generen ideas y, en lo posible, dibuje una imagen que lo represente. (Con el fin de graficar, no de poner a prueba los dotes artísticos). Un ejemplo de tema puede ser “Programa de Reconocimiento Laboral.”
  2. Distribuya tarjetas (de las que se usan para hacer fichas en las bibliotecas por ejemplo o de otro tipo) a cada participante y pídales que, en silencio, piensen ideas relacionadas con el tema y que las escriban en las tarjetas.
  3. Pídales que luego de completar cada idea pasen la tarjeta a la persona sentada a su derecha.
  4. Luego solicite a los participantes que lean la tarjeta que recibieron y que piensen en lo que está escrito como una “tarjeta de estimulación de ideas”. Pídale a los jugadores que agreguen a la tarjeta que recibieron una idea inspirada por lo que leyeron en ella y la pasen nuevamente a la derecha.
  5. Continúe el proceso de “estimulografía” pasando las tarjetas a la derecha hasta que haya varias ideas en cada tarjeta.
    Nota: Como actividad opcional se le puede pedir a los participantes que escriban las ideas en hojas de papel y tirarlos hacia otros participantes para que continúen escribiendo hasta que haya varias ideas. Luego siga con los pasos 6 y 7.
  6. Una vez finalizada la actividad, junte las tarjetas y pida ayuda para pegarlas en la pared alrededor de el tema seleccionado y su dibujo.
  7. Invite al grupo a acercarse a la pared a revisar las ideas y dibujar tics o puntos al lado de las que consideran más atractivas.

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Estrategia

En un grupo típico los más extrovertidos tenderán a acaparar las contribuciones verbales. Y cuando sus alocuciones son buenas e importantes puede ser muy difícil escuchar las opiniones de los más introvertidos que son de gran valor. Por eso lo interesante de este juego es que las contribuciones son escritas en silencio asegurándonos que podremos tener opinión de todos los presentes sin necesidad de que se dirijan verbalmente al grupo. Además el juego de la “estimulografía”  asegura la posibilidad de que las ideas emerjan y queden registradas antes de ser criticadas y deja espacio para ser co-creadas entre los participantes, permitiendo dueños múltiples y no ideas individuales facilitando que más participantes se involucren en su posterior ejecución.

Por Leandro Folgar

Este juego está basado en la actividad Brainwriting (escribir con el cerebro) de Michael Michalko publicado en su libro Thinkertoys. Horst Geschke y asociados desarrollaron variedad de técnicas de pensamiento creativo a las que también se refieren como Brainwriting.

 

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