Elogio de Jalouin

Desde hace algún tiempo, cada vez que se acerca el fin del mes de octubre, en Uruguay se produce una pequeña crisis cultural ante el dilema de acompañar o no las fiestas vinculadas a Halloween. La sospecha haciCazafantasmasa una práctica que se ha impuesto desde el imaginario audiovisual norteamericano, entra en conflicto con la satisfacción de ver cómo las generaciones más jóvenes se apropian de un espacio público casi abandonado a través de esta fiesta que por unas horas vuelve a tejer vínculos de vecindad.

celtic-festival-scotland-1033344-xlMuchas personas creen que Halloween es una tradición Norteamericana, pero en realidad es una celebración de origen celta que viene de la Antigüedad y que se vincula al Día de todos los Santos. Está claro que la calabaza, los disfraces y el “trato o treta” para conseguir dulces se nos ha metido a través del imaginario hollywoodense, pero la actitud festiva popular en torno a ciertas fiestas religiosas es algo que atraviesa las culturas y los tiempos.

La celebración de la muerte es diversa dependiendo de cada cultura. En los caso de Halloween, del Día de los Muertos mexicano, o cualquier otra manifestación similar, se trata de superar los miedos y tabúes que presenta la incertidumbre del más allá, a través del juego y de la fiesta. No se trata del morbo cinematográfico del género gore, sino de superar y transgredir a aquello que se presenta como inalterable.

Sin duda que Halloween es un hecho muy reciente en nuestras prácticas culturales, pero la celebración del día de los muertos tuvo muchos adeptos en nuestro país durante el siglo XIX y sólo la imposición de una modernidad civilizada logró erradicar una práctica que daba cuenta del impulso lúdico popular. Es cierto, Halloween no es una fiesta que tenga que ver con nuestra tradición cultural; pero entonces, ¿podemos decir que alguna de las fiestas que celebramos sí lo sea? ¿Cuáles son las fiestas propias que coinciden con nuestro fundamento de cultura-nación: el carnaval heredado de las saturnales romanas; la murga al estilo Cádiz o las llamadas que se remontan a la tradición angoleña?

Difícilmente encontremos hoy una fiesta arraigada a nuestras tradiciones culturales que no haya sido importada en algún momento y adaptada a nuestra realidad. ¿Por qué no aceptar que Halloween pueda ser uruguayizado? Nos encantaría ver un colectivo de artistas que plantee una alternativa local para celebrar Jalouin (tal cual lo escribió alguna vez el pequeño Facundo Lema) y planteara sustituir la calabaza por sandias, las brujas por lobizones y los dulces por candes y caramelos de miel y huaco, por ejemplo.

En lo que no estamos dispuestos a tranzar es en dejar que la tendencia de la fiesta la marque un supermercado. El consumo no es un acto del productor, sino del consumidor. Qué Halloween sea una fiesta de consumo no puede definirlo el supermercado, si no cuenta con la complicidad de los consumidores que se someten a su estrategia.

La temática de Halloween se presta, sin embargo, a una buena oportunidad de ejercer la creatividad en el diseño de máscaras y disfraces. Abundan en internet ejemplos de máscaras que se pueden hacer con plastilina, papel mache o vendas de yeso, por lo que Halloween es una excelente oportunidad para destinar una tarde con nuestro hijos para preparar disfraces, maquillajes e incluso para cocinar dulces.

La motivación que ha logrado en tan poco tiempo esta celebración y su difusión en el espacio público debe ser leído como una oportunidad de apropiación de la misma, desde la cultura local. Podríamos asumir como proyecto cultural regional la celebración de Jalouin, a partir de ciertas premisas que se pueden trabajar desde la escuelas y las organizaciones sociales y culturales, al tiempo que se puede promover desde los municipios y comunas:

  • el componente lúdico de la fiesta, centrada en el impulso lúdico del simulacro
  • el sincretismo a través de la exploración artística de nuevos iconos visuales que refieran a las tradiciones locales
  • el sujeto festivo como productor y no como consumidor de objetos culturales, apostando por la artesanalidad de máscaras y disfraces
  • la apropiación del espacio público por parte de los niños y la construcción de nuevos hábitos de encuentro y sociabilidad

Feliz Jalouin les desean Ricardo Lema y Leandro Folgar

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