Del juego didáctico, a la ludificación del aula.

La relación entre juego y educación no es nueva y ya la destacaba en la Antigüedad el poeta Horacio, cuando proponía enseñar deleitando. Esta consigna fue recuperada por los humanistas del Renacimiento quienes reconocían las virtudes del juego como instrumento para una instrucción eficaz. Luego, en el umbral de la Modernidad, Locke promueve el juego como forma de Inducir al niño a aprendizajes y ejercicios poco gratos, en tanto que Rousseau revela que, cuando juega, el niño soporta con gusto cualquier instrucción.

Sin duda que el juego, por su capacidad de motivación, por centrarse en los intereses del niño y por educar desde la vivencia, puede ser una herramienta eficaz para la transmisión de determinados contenidos, para la modificación de ciertas conductas. Pero, ¿ese ejercicio sigue siendo juego? Los propios niños creen que no. Por eso, luego de una clase plagada de estrategias lúdicas y que puede resultar muy divertida para ellos, le dicen a la maestra: “ahora nos vamos al recreo para jugar”.

Captura de pantalla 2015-10-18 a las 10.09.14 p.m.Captura de pantalla 2015-10-18 a las 10.08.35 p.m.

(Pipo, paradigma del videojuego didáctico)

Varios pedagogos cuestionan el concepto de juego didáctico, ya que atribuirle una utilidad y una función al juego supone violentar su esencia en tanto actividad libre y desprovista de finalidad (Cañeque, 1991). Incluso llegan a cuestionar que el uso didáctico del juego conlleve un verdadero aprendizaje, ya que aprender y jugar son realidades que forman parte del reino de la libertad (Mauriras Bousquet, 1986)

Desde nuestra perspectiva, la clave del juego educativo está, más que en su uso didáctico en el aula, en su capacidad para transformar el escenario de aprendizaje. La ludificación del aula implica la transformación del rígido salón de clase en un auténtico ambiente abierto al aprendizaje creativo. Pues no hay verdadero aprendizaje si no estimulamos desde el juego la capacidad lúdica del sujeto.

Ludificar el aula supone crear un medio ambiente lúdico apto para aprender en forma creativa. Para ello, la instrumentalización del juego puede permitir algunas estrategias que apunten a la creación de ese clima:

  • Al inicio, juegos de caldeamiento sirven para generar un corte con las necesidades de la vida cotidiana y predisponernos para entrar en un clima lúdico
  • La ambientación del salón en función de los objetivos, el proceso de la secuencia didáctica y los contenidos a desarrollar. Se trata de transformar el salón en un escenario para el juego.
  • La utilización de los diversos lenguajes lúdicos (expresión, movimiento, creación, diversión, etc.) apuntando a movilizar las distintas capacidades del sujeto.
  • El acompañamiento de la dinámica grupal, fomentando un vínculo abierto y sin prejuicios, poniendo énfasis en el acercamiento progresivo y en el descubrimiento colectivo de los aprendizajes.

 El proyecto Quadraquinta recoge varios recursos para la ludificación del aula.

El uso didáctico del juego puede darse en un contexto de ludificación del aula, pero por sí sólo no tiene otro sentido que enmascarar la obligatoriedad de la enseñanza. Por ello asumimos que una didáctica del juego debe enmarcarse en una pedagogía de la lúdica, si pretenden alcanzarse aprendizajes significativos y transformadores del sujeto.

Mag. Ricardo Lema

2 thoughts on “Del juego didáctico, a la ludificación del aula.

  1. Maximiliano Prieto dice:

    En este post podemos encontrar una discusión que plantea el autor, donde entran en conflicto dos partes: si el juego sirve como herramienta para la enseñanza o no. Si el juego es libre, por un lado resulta complejo dirigirlo hacia la búsqueda de una o varias enseñanzas determinadas. Frente a esto, se plantea que lo verdaderamente relevante en la utilizacion del juego como medio pedagógico y didáctico, es la “transformacion del escenario” donde se lleva a cabo la clase. Es decir, proponer un ambiente lúdico para que tenga como resultado aprendizajes significativos para los alumnos, donde no solamente se transmitan conocimientos empíricos.
    Considero este post un aporte interesante, porque tambien esta forma de pensar el juego implicaria un cambio de paradigma en el aula escolar, que si bien en otros paises del mundo se ha complementado, en Uruguay todavia no ha puesto en marcha.

    Me gusta

  2. Matías Cancelo dice:

    En el texto propone, utilizar al juego para dar conocimientos al niño, de una manera amistosa. Pero los alumnos no saben diferenciar dicho juego, del juego que realizan en el recreo. No creen que sea un tipo de juego. Se busca que los estudiantes adquieran los conocimientos desde un punto de vista lúdico, donde les resulte divertido y no monótono y aburrido.
    A través del juego se pueden trabajar varias cosas, como es la relación con sus pares, su creatividad, entre otras, por lo que hay que adecuar el lugar para transforma la actividad en divertida y lúdica. Y es imprescindible una pedagogía lúdica para que los aprendizajes sea transimitidos con éxito al grupo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s